ChileValora certificó a trabajadoras de instituciones de Antofagasta, Calama y Taltal, en un proceso que busca profesionalizar y sacar de la invisibilidad una labor esencial para el bienestar de personas mayores y niños con neurodivergencia.
TALTAL — sábado, 7 de febrero de 2026.
Durante años, el trabajo de cuidados fue invisible. Sin contrato formal en muchos casos, sin reconocimiento institucional, sin certificado que avalara lo que cada día hacían miles de mujeres y hombres que acompañan a personas mayores, a niños con discapacidad o neurodivergencia, a quienes más lo necesitan. El 9 de febrero de 2026, algo cambió. En una ceremonia realizada en Antofagasta, ChileValora entregó la certificación de Cuidador/a Primario/a a cien personas de la Región de Antofagasta, entre ellas trabajadoras de la Ilustre Municipalidad de Taltal.
El acto no fue solo simbólico. La certificación de competencias laborales que entrega ChileValora —el organismo técnico del Estado encargado de evaluar y certificar habilidades adquiridas en el trabajo— abre puertas concretas: mejora la empleabilidad, habilita para postular a nuevos cargos en el sector salud y asistencia social, y otorga un respaldo formal a trayectorias laborales que hasta ahora existían solo en la práctica cotidiana.
Las instituciones participantes incluyeron al Hogar San José, Mi Hogar, North Queen Chile SpA, la Ilustre Municipalidad de Taltal, Corporación Manos Unidas, la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, Antay, Yo Existo y Aldeas SOS. Un mapa que abarca desde Calama hasta el sur de la región, con Taltal como uno de los puntos del proceso.
«Las cuidadoras y cuidadores desempeñan un rol fundamental en el bienestar de las personas mayores», dijo la Seremi del Trabajo y Previsión Social de Antofagasta, Camila Cortés Ruiz, durante la ceremonia. «Esta certificación no solo reconoce su experiencia, sino que también les abre nuevas oportunidades laborales en un sector que requiere profesionales preparados y con competencias evaluadas».
La jefa de la Oficina Regional de ChileValora, María Inés Verdugo, fue más directa al señalar el fondo del asunto: «El trabajo de cuidados ha sido históricamente invisibilizado. Hoy estamos dando pasos concretos hacia su valorización y profesionalización.» Las personas certificadas provienen de instituciones colaboradoras de SENAMA, del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, y de agrupaciones especializadas en neurodivergencia ubicadas en las tres comunas.
El testimonio más contundente de la jornada llegó desde Calama. Víctor Vargas Zenteno es padre de Itan, un niño con trastorno del espectro autista a quien cuida a tiempo completo. Recibió su certificación con orgullo y con palabras que resumen lo que muchos cuidadores sienten pero rara vez escuchan de vuelta: «Es poco lo que se valora el esfuerzo que haces, toda la merma económica que uno enfrenta y todos los cambios en la vida. Esta certificación nos hace sentir valorados, importantes y dignos». Su meta es que Itan sea una persona independiente y autónoma cuando llegue a la adultez. La certificación, dice, le confirma que está en el camino correcto.
Desde Taltal, la Ilustre Municipalidad destacó el logro de las cuidadoras comunales que participaron en el proceso, celebrando un reconocimiento que llega tarde para muchas, pero que llega.
