Universidad Católica cayó 1-0 ante Ñublense por la segunda fecha de la Copa de la Liga 2026, en un partido donde volvió a comenzar en desventaja y evidenció dificultades para generar juego y revertir el marcador. El gol de Giovanny Ávalos, en el cierre del primer tiempo, terminó marcando un trámite parejo en lo formal, pero insuficiente en lo futbolístico para el equipo de Daniel Garnero.

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TNT Sports Replay | Ñublense 1 – 0 Universidad Católica | Fecha 2

ESTADIO MUNICIPAL NELSON OYARZÚN, CHILLÁN, miercoles 25 de marzo de 2026. Universidad Católica perdió 1-0 ante Ñublense en el estadio Nelson Oyarzún por la segunda fecha de la Copa de la Liga 2026 y dejó una sensación tan reconocible como inquietante: volvió a correr desde atrás y otra vez no encontró fútbol suficiente para cambiar la historia. El único gol del partido fue de Giovanny Ávalos, en el primer minuto de descuento del primer tiempo, tras una jugada que desnudó la pasividad defensiva cruzada en el cierre de la acción. El equipo de Daniel Garnero mostró un tramo inicial más sereno y menos apresurado, pero se diluyó en el momento en que el partido pidió claridad, peso ofensivo e ideas. Lo más rescatable para la UC fue el retorno de Fernando Zuqui tras una larga ausencia. Ñublense, en cambio, jugó un partido sobrio, aplicado y emocionalmente muy bien administrado.

La UC no jugó un partido alocado, desordenado ni frenético. Y, sin embargo, volvió a parecer un equipo frágil. Ese es el problema de fondo. Porque esta vez no se trató de un equipo atarantado, como en otros pasajes del arranque de temporada, sino de uno que por momentos logró bajar revoluciones, repartió mejor el balón y se mostró algo más contenido en su estructura. Pero ninguna de esas señales alcanzó para transformar el partido en una actuación sólida. Universidad Católica estuvo más tranquila, sí; mejor, no necesariamente. Y en ese matiz quedó atrapada su noche en Chillán: mejor administrada en las formas, pero igual de insuficiente en el fondo.

Garnero movió piezas y la UC mostró otra disposición, aunque no un mejor partido

Daniel Garnero modificó bastante el equipo respecto del triunfo sobre Universidad de Concepción. Lo hizo obligado por ausencias y también por búsqueda. Sin Fernando Zampedri, afectado por lumbago, sin Gary Medel y sin Matías Palavecino —este último suspendido—, la UC presentó un once que intentó parecerse más a una idea de control que a una de vértigo. Bernardo Cerezo apareció como lateral derecho, Alfred Canales y Bryan González entraron en el mediocampo, Diego Valencia fue el “9” titular y Jhojan Valencia asumió el eje central del equipo, en el lugar que suele ocupar Medel. Todo eso configuró una Católica más cercana a un 4-1-4-1, que en retroceso se convertía en un 4-5-1.

Durante la primera mitad se vio una UC menos acelerada. Los laterales eligieron mejor cuándo salir y cuándo quedarse, los extremos no intercambiaron posiciones de manera permanente y el equipo pareció entender que, en una cancha como la de Chillán y ante un rival como Ñublense, también había que saber jugar sin tanta ansiedad. El problema es que bajar el apuro no significó elevar la peligrosidad. Católica estuvo más calmada, pero no logró convertir esa serenidad en superioridad.

Un primer tiempo parejo, de escasas llegadas y con una puñalada antes del descanso

El partido se movió durante buena parte de la primera etapa en un terreno de paridad. No fue un duelo roto ni vertiginoso, pero sí uno con buen ritmo competitivo, en el que ambos equipos disputaron la tenencia sin traducirla en demasiadas ocasiones claras. La UC tuvo una de las más limpias a los 19 minutos, cuando Clemente Montes atacó por banda y sacó un remate que se estrelló en el travesaño. Antes y después de eso, también amagó con algunos acercamientos de Diego Valencia y un intento de Giani que encontró bien posicionado a Nicola Pérez. Del lado local, Giovanny Ávalos y Graciani avisaron, aunque sin romper todavía el cero.

Hasta ahí, el partido parecía deslizarse hacia el descanso con empate. Pero Universidad Católica volvió a cometer un pecado que ya dejó de ser ocasional y empieza a parecer estructural: administrar mal los finales de cada tramo. En el primer minuto de descuento, Ñublense encontró el 1-0. Ismael Tapia leyó mejor la jugada, anticipó el movimiento sobre la derecha y filtró una pelota que encontró a Giovanny Ávalos entrando de frente. La definición fue limpia, de cara a Thomas Gillier Bernedo —en este caso Vicente Bernedo—, y la acción retrató la desconexión cruzada: Farías y Cuevas quedaron a medio camino, el retroceso fue tardío y la jugada terminó con el local celebrando justo cuando el descanso parecía una salida razonable para la UC.

El dato ya no puede tratarse como anécdota. Con esta derrota, Universidad Católica volvió a empezar un partido en desventaja por séptima vez consecutiva, una secuencia que expone un problema grave de concentración competitiva y lectura de momentos.

Zuqui volvió, la UC empujó, pero el equipo se quedó sin ideas

Garnero reaccionó de inmediato para el segundo tiempo. Sacó a Bryan González e hizo ingresar a Fernando Zuqui, en el regreso oficial del volante después de nueve meses fuera por una grave lesión ligamentaria. El ingreso del argentino, más allá de su peso simbólico, buscó darle a la UC una conducción más clara en la zona media y un pase más limpio entre líneas. Por momentos, el equipo logró adelantar metros y empujar a Ñublense contra su campo. Pero una cosa fue la intención territorial y otra, muy distinta, la producción ofensiva real.

La Católica se instaló más arriba, sí. Pero no construyó demasiado. Justo Giani dejó de ser influyente, incluso cuando dejó la banda para moverse más cerca de Diego Valencia. Clemente Montes, que había empezado con energía, se fue apagando con el paso de los minutos. Los laterales no consiguieron clarificar desde fuera, y por la derecha Cerezo volvió a dejar una actuación que no termina de consolidarlo como solución. El equipo ya no estaba atarantado. Estaba peor: estaba espeso.

Ñublense leyó perfectamente ese escenario. Entendió que la UC iba a ir, aunque no supiera demasiado bien cómo. Entonces le dejó el balón, se acomodó unos metros más atrás y empezó a administrar el partido como le convenía: cerrando espacios, aguantando el impulso rival y preparando el contragolpe. En ese contexto, las mejores ocasiones del segundo tiempo estuvieron incluso más repartidas de lo que el dominio visual cruzado podría sugerir.

A los 80’, Branco Ampuero ganó de cabeza y Nicola Pérez respondió con una atajada de gran nivel para sostener el resultado. Pero unos minutos antes, Diego Sanhueza había estado cerca de sentenciarlo para Ñublense con un remate que dio en el travesaño y picó sobre la línea. Incluso Bernedo tuvo que aparecer a los 70’ para sacarle de los pies una chance clarísima a Plaza. El partido, por lo tanto, nunca fue una asfixia cruzada. Fue más bien un esfuerzo irregular, con mucha voluntad, poca claridad y varias señales de impotencia.

Ñublense lo ganó desde el orden, la paciencia y la lectura del contexto

El mérito del equipo de Juan José Ribera no estuvo en arrollar ni en multiplicar ocasiones, sino en jugar exactamente el partido que le convenía. Supo que la UC iba a necesitar tiempo para encontrar automatismos con tantas modificaciones. Supo que si el encuentro se mantenía parejo podía lastimar en una jugada puntual. Y supo, después del 1-0, cómo gestionar las emociones de un rival que iba a verse obligado a correr desde atrás otra vez.

Ribera lo resumió bien tras el encuentro: habló de un equipo ordenado, sacrificado y tranquilo, que incluso esperaba más presión alta de la UC en la primera mitad. Su lectura fue exacta, porque Católica eligió un arranque más sereno, pero ese cambio de pulso terminó beneficiando más al local que al visitante. Ñublense se sintió cómodo. Nunca pareció desesperado. Nunca dio la sensación de perderle el control emocional al partido.

En ese tipo de encuentros, donde el margen es estrecho y el juego se define en detalles, la seguridad emocional vale casi tanto como la calidad técnica. Y Ñublense tuvo ambas cosas.

La UC volvió a exhibir un problema más profundo que el resultado

La derrota en Chillán duele por los puntos, porque le cuesta la cima del Grupo B, pero sobre todo porque insiste en un patrón que empieza a ser demasiado visible. Esta Católica puede mutar su dibujo, cambiar nombres, bajar revoluciones o intentar jugar con menos vértigo. Pero sigue teniendo el mismo problema de fondo: cuando el partido se sale del plan ideal, le cuesta demasiado volver a tomar el mando.

Garnero intentó corregir eso desde la estructura. El equipo fue menos desbocado. Tuvo laterales más contenidos. Intentó no partirse tanto. Pero el remedio no alcanzó. Porque el gran déficit cruzado no es solo de forma; es de profundidad competitiva. Le cuesta sostener la atención cuando se acercan los cierres de cada tiempo, le cuesta transformar posesión en amenaza y le cuesta muchísimo construir respuestas cuando arranca perdiendo.

Y esa es la peor noticia, porque con el calendario que viene —Cobresal, Palestino y luego Boca Juniors por Copa Libertadores— el margen para seguir aprendiendo sobre la marcha empieza a achicarse.

Jugador de Universidad Católica disputa el balón ante Ñublense en el estadio Nelson Oyarzún por la Copa de la Liga 2026

Ficha del partido

Ñublense 1 – 0 Universidad Católica
🏆 Copa de la Liga 2026 — Fecha 2, Grupo B
📍 Estadio Nelson Oyarzún, Chillán
🗓️ Miércoles 25 de marzo de 2026 — 18:00 horas

Alineaciones

Ñublense (4-4-2)
DT: Juan José Ribera

1. Nicola Pérez;
4. Osvaldo Bosso, 5. Felipe Campos, 14. Jovany Campusano, 15. Sebastián Valencia;
8. Gonzalo Graciani (77’ 7. Fernando Ovelar), 21. Lorenzo Reyes, 28. Matías Rivera (84’ 18. Diego Céspedes), 19. Ismael Tapia (63’ 16. Diego Sanhueza);
29. Giovanny Ávalos (63’ 10. Matías Plaza), 20. Iván Jeraldino (63’ 9. Franco Rami).

Suplentes: 25. Hernán Muñoz, 6. Pablo Calderón, 13. Daniel Saavedra, 22. Alex Valdés.

Universidad Católica (4-4-2)
DT: Daniel Garnero

1. Vicente Bernedo;
28. Bernardo Cerezo (77’ 46. Vicente Cárcamo), 5. Alfonso Farías, 19. Branco Ampuero, 15. Cristián Cuevas;
11. Clemente Montes (77’ 2. Daniel González), 13. Alfred Canales (64’ 22. Martín Gómez), 20. Jhojan Valencia, 36. Bryan González (46’ 8. Fernando Zuqui);
7. Justo Giani, 30. Diego Valencia.

Suplentes: 27. Darío Melo, 39. Nicolás L’Huillier, 25. Diego Corral, 18. Juan Francisco Rossel.

⚽ Goles
1-0 (45+1’, ÑUB) Giovanny Ávalos.

🟨 Amonestados
(58′, ÑUB) Matías Rivera
(80′, ÑUB) Franco Rami

🟥 Expulsados
90+6′, ÑUB) Franco Rami.

⭐ Figura del Partido: Nicola Pérez (Ñublense)
La figura del partido fue Nicola Pérez porque su actuación sostuvo, legitimó y terminó de blindar el triunfo de Ñublense en el momento exacto en que la UC más empujó. No fue una noche de intervenciones espectaculares en cantidad, pero sí de apariciones decisivas en calidad y contexto. Respondió con firmeza ante el cabezazo de Ampuero a diez minutos del final, resolvió con seguridad cada centro que cayó sobre su área y transmitió una tranquilidad que se volvió contagiosa para toda la última línea chillaneja. En partidos así, donde la diferencia es mínima y el rival se instala en campo propio por necesidad, el arquero debe hacer algo más que atajar: debe ordenar, enfriar, dar certezas. Pérez hizo todo eso. Y además tuvo una intervención clave a los 47’, cuando jugó al límite fuera del área y obligó a la UC a una pelota quieta que, lejos de desordenarlo, terminó administrando con entereza. No ganó el partido solo, pero fue el jugador que más claramente evitó que Ñublense lo perdiera.

La UC volvió a dejar una sensación que a estas alturas empieza a ser más estructural que circunstancial: es un equipo que puede cambiar de dibujo, de nombres y hasta de velocidad, pero todavía no consigue alterar su vulnerabilidad de fondo. En Chillán intentó ser menos frenética, menos expuesta, menos caótica. Y por un rato lo logró. Pero en el fútbol no basta con verse más sereno; hay que saber qué hacer con esa serenidad. Y Católica nunca encontró una respuesta convincente. Porque una cosa es controlar el impulso y otra, muy distinta, es gobernar el partido. La UC no gobernó nada. Le faltó malicia para cerrar el primer tiempo sin daño, le faltó creatividad para desmontar el bloque de Ñublense y le faltó peso ofensivo para convertir su empuje final en un asedio real. Garnero corrigió algunas formas, pero no resolvió el problema principal: su equipo sigue pareciendo blando en los momentos críticos, frágil en la lectura de los partidos y demasiado dependiente de que algo individual le rescate la noche. Ñublense, en cambio, jugó como juegan los equipos serios: con orden, con paciencia y con una convicción táctica que nunca se rompió. Ganó sin sobreactuar y dejó a la UC mirando otra vez la parte incómoda del espejo.

Próximos Desafíos

🔵 Universidad Católica: La caída en Chillán vuelve a encender dudas en el arranque del ciclo de Daniel Garnero. La UC mostró un primer tiempo algo más sereno que en otras presentaciones, pero otra vez quedó atrapada por su falta de profundidad, por el peso del marcador en contra y por una preocupante incapacidad para alterar el rumbo del partido cuando el contexto se vuelve incómodo. Ahora, el desafío cruzado será mucho más exigente, porque empieza a comprimirse el calendario y el margen para los tropiezos se estrecha rápido. Primero visitará a Cobresal por la Copa de la Liga, en un escenario históricamente complejo como El Salvador, y luego deberá empezar a convivir con la presión de la competencia local y el inminente estreno internacional. Más que reaccionar desde el discurso, la UC necesita responder desde el juego.
Próximo partido: Cobresal vs. Universidad Católica — lunes 30 de marzo de 2026, 18:00 hrs, Copa de la Liga.

🔴 Ñublense: El triunfo ante Universidad Católica tiene valor por los puntos, por el rival y por la manera en que fue construido. El equipo de Juan José Ribera volvió a mostrarse competitivo, ordenado y emocionalmente firme, cualidades que le permitieron adueñarse del liderato del Grupo B y confirmar que puede ser protagonista en esta fase. Ahora, el desafío será sostener esa solidez y no relajarse ante una nueva oportunidad de consolidación, cuando visite a Universidad de Concepción en otro duelo importante para la tabla. Si logra repetir la disciplina táctica y el compromiso colectivo que mostró ante la UC, Ñublense puede empezar a transformarse en un equipo mucho más incómodo de lo que varios proyectaban.
Próximo partido: Universidad de Concepción vs. Ñublense — lunes 30 de marzo de 2026, 20:30 hrs, Copa de la Liga.