La científica Carla Hermann encabezó el encuentro “Mujeres que abren caminos”, una instancia que reunió a estudiantes, dirigentas y emprendedoras de la comuna, en una iniciativa que refuerza el trabajo territorial y el compromiso con la equidad de género.
TALTAL, miércoles 25 de marzo de 2026. No fue solo una charla. Fue un punto de encuentro, de identificación y proyección. Más de 120 mujeres de Taltal participaron en la jornada “Mujeres que abren caminos”, una iniciativa impulsada por Colbún —a través de su Parque Eólico Horizonte— junto a la Municipalidad de Taltal, que tuvo como eje el liderazgo femenino, la equidad de género y la descentralización del conocimiento.
Una convocatoria que conecta territorio, educación y futuro
El Centro Cultural de Taltal se transformó en un espacio de diálogo intergeneracional. Estudiantes, emprendedoras, dirigentas sociales y vecinas compartieron una jornada que no solo buscó entregar herramientas, sino también generar sentido de pertenencia y proyección.
La actividad se enmarca en una línea de trabajo cada vez más consolidada: acercar experiencias significativas a comunidades fuera de los grandes centros urbanos, con foco en formación, inspiración y desarrollo local.
En ese contexto, la presencia de la científica Carla Hermann no fue casual. Su trayectoria —marcada por la investigación, la academia y el reconocimiento internacional— permitió instalar una conversación desde la experiencia concreta, no desde lo abstracto.
Carla Hermann: ciencia, territorio y mensaje directo
La académica de la Universidad de Chile no solo expuso. Interpeló.
Su relato abordó las barreras estructurales que enfrentan las mujeres en espacios históricamente masculinizados, pero también enfatizó una idea central: la necesidad de descentralizar oportunidades.
“Estas instancias son vitales para que las personas digan ‘yo también puedo’. La brecha de género no es un problema de la mujer, es un desafío de toda la sociedad”, planteó.
El mensaje tuvo impacto inmediato en las asistentes, especialmente en las más jóvenes, quienes encontraron en su experiencia un referente tangible.
El valor del trabajo colaborativo
Uno de los ejes más relevantes de la jornada fue la articulación entre sector público y privado.
Desde el municipio, el director de Desarrollo Comunitario, Juan Mediano, puso énfasis en el impacto de estas alianzas: acercar experiencias que muchas veces, por limitaciones estructurales, no logran gestionarse desde lo público de manera independiente.
En esa línea, el rol de Colbún aparece como estratégico. No solo como facilitador logístico, sino como actor activo en el desarrollo territorial.
“Este tipo de encuentros reflejan nuestra convicción de aportar para que las mujeres de Taltal se empoderen y materialicen sus sueños”, señaló Fabiola García, encargada de Relacionamiento Comunitario del Parque Eólico Horizonte.
“Somos Bakanas”: juventud, liderazgo y comunidad
Uno de los momentos más significativos fue el conversatorio con el grupo “Somos Bakanas”, integrado por estudiantes del Liceo Politécnico José Miguel Quiroz.
Lejos de ser una participación simbólica, las jóvenes compartieron experiencias concretas de liderazgo e inclusión, posicionándose como referentes dentro de su propio territorio.
“Nos sentimos responsables de motivar a otras niñas. El mensaje es claro: seguir nuestros sueños sin importar las barreras”, expresó Francisca León, integrante del grupo.
Este espacio permitió trasladar el discurso desde la inspiración hacia la acción, evidenciando que el liderazgo femenino ya se está construyendo en la comuna.
Más que una actividad: una línea de desarrollo
La jornada no es un hecho aislado. Responde a una estrategia de vinculación comunitaria que busca instalar capacidades en el territorio.
Colbún, a través de su presencia en la zona, ha comenzado a consolidar un modelo de relacionamiento que combina desarrollo energético con impacto social, particularmente en áreas como educación, género y liderazgo.
La apuesta es clara: generar redes, fortalecer competencias y proyectar a las comunidades como protagonistas de su propio desarrollo.
En contextos donde las brechas territoriales y de género siguen siendo evidentes, este tipo de iniciativas adquiere un valor que va más allá de la actividad puntual.
No se trata solo de inspirar.
Se trata de generar condiciones para que esa inspiración se transforme en trayectoria.
Y en ese camino, el vínculo entre comunidad, municipio y empresa privada deja de ser accesorio.
Se convierte en un factor estructural para el desarrollo local.
