Con un “Sí, juro” pronunciado a las 12:28 horas en el Salón de Honor del Congreso Nacional, José Antonio Kast se convirtió este miércoles 11 de marzo en el nuevo Presidente de la República. La ceremonia, marcada por el peso simbólico de la transición, la presencia de líderes internacionales y la tensión provocada por el ataque a un carabinero en Puerto Varas, cerró la administración de Gabriel Boric e inauguró una etapa que el Mandatario ha definido como un “gobierno de emergencia”.
CONGRESO NACIONAL, VALPARAÍSO — miércoles ,11 de marzo de 2026. Chile vivió este miércoles uno de los hitos institucionales más relevantes de su democracia reciente. A las 12:28 horas, José Antonio Kast asumió formalmente la Presidencia de la República para el período 2026-2030, en una ceremonia realizada en el Congreso Nacional de Valparaíso, ante más de 1.150 asistentes y en medio de una jornada cargada de simbolismo, tensión política y señales del tono que buscará instalar la nueva administración desde su primer día.
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Con un escueto pero decisivo “Sí, juro”, José Antonio Kast selló su llegada a La Moneda y dio inicio formal a un nuevo ciclo político en Chile. La imagen del cambio de mando, realizada en el Salón de Honor del Congreso Nacional, marcó el cierre del gobierno de Gabriel Boric y abrió paso a una administración que buscará instalar desde el arranque el concepto de “gobierno de emergencia”, eje central del relato con que el nuevo Mandatario pretende ordenar sus primeras semanas en el poder.
La ceremonia comenzó a las 12:17 horas, con un leve retraso respecto de la programación original, y se desarrolló bajo el protocolo republicano que caracteriza los traspasos presidenciales en Chile. Uno de los momentos más simbólicos fue la entrega de la banda presidencial y la piocha de O’Higgins: Gabriel Boric las cedió a la nueva presidenta del Senado, Paulina Núñez, quien luego invistió a Kast, oficializando así el traspaso del mando ante el Congreso Pleno.
La escena tuvo un fuerte contenido institucional. Boric abandonó el Salón de Honor ya en condición de expresidente, acompañado por sus ministros salientes, poniendo término a una administración marcada por profundas tensiones políticas, reformas emblemáticas, avances legislativos y también controversias que cruzaron su etapa final en La Moneda. Kast, en cambio, ingresó a la historia republicana como el nuevo jefe de Estado, con la promesa de encabezar una etapa centrada en seguridad, orden y reactivación.
La jornada, sin embargo, no estuvo exenta de tensión. Desde temprano, el cambio de mando quedó atravesado por la grave situación del sargento primero Javier Figueroa Manquemilla, funcionario de Carabineros baleado en Puerto Varas durante un procedimiento policial. El hecho remeció el ambiente previo a la investidura y llevó a Kast, todavía como presidente electo, a endurecer el tono de sus primeras declaraciones públicas desde Cerro Castillo.
“El que ataca a un carabinero ataca a Chile”, afirmó, anticipando que la seguridad será uno de los ejes prioritarios de su administración.
En paralelo, el nuevo Mandatario concretó una señal política que había adelantado durante la campaña: su renuncia al Partido Republicano, colectividad que fundó en 2019. El gesto buscó reforzar la idea de que, a partir de su investidura, no gobernará solo para su sector, sino desde la jefatura del Estado. Fue una decisión cargada de simbolismo, justo en la antesala de una ceremonia que también buscó proyectar una imagen de continuidad institucional y madurez democrática.
El Congreso de Valparaíso reunió a más de 1.150 personas entre parlamentarios, autoridades, representantes diplomáticos e invitados internacionales. Entre los asistentes destacaron el rey Felipe VI de España y el presidente argentino Javier Milei, además de otras delegaciones extranjeras que llegaron para presenciar la transición. La presencia de autoridades internacionales dio al acto una dimensión política adicional, en una jornada observada con atención tanto dentro como fuera del país.
Tras la investidura, Kast se trasladó a Cerro Castillo, donde recibió honores y participó en un almuerzo con delegaciones extranjeras. Más tarde tomó juramento a sus ministros, dando inicio efectivo a su administración. La instalación del nuevo gabinete y el despliegue posterior del Presidente terminaron por confirmar que el nuevo gobierno buscará moverse rápido, instalar agenda desde el primer día y dar señales inmediatas en materias de seguridad, conducción política y gestión.
Así, el 11 de marzo de 2026 quedará inscrito como el día en que Chile cerró la etapa de Gabriel Boric y abrió la de José Antonio Kast. Un relevo de mando con fuerte carga simbólica, tono republicano y una señal clara desde el nuevo oficialismo: el cambio ya no es promesa de campaña, sino ejercicio directo del poder.
