Una académica de la Universidad de Antofagasta recomendó que la celebración de Pascua de Resurrección no se centre exclusivamente en el consumo de dulces. La especialista advirtió sobre los riesgos del exceso de azúcar y planteó alternativas familiares más saludables para niños y niñas.
ANTOFAGASTA, sábado 4 de abril de 2026. En vísperas de una nueva celebración de Pascua de Resurrección, especialistas en nutrición volvieron a poner el foco en un tema sensible: el consumo excesivo de chocolates y dulces en la infancia. Desde la Universidad de Antofagasta, la nutricionista y académica Roxana Yong López llamó a las familias a vivir esta fecha con moderación, privilegiando experiencias compartidas y hábitos saludables por sobre una lógica centrada únicamente en el azúcar.
La advertencia no apunta a eliminar por completo los tradicionales huevitos de Pascua, sino a incorporar criterio y equilibrio en una celebración que suele traducirse en una alta ingesta de productos azucarados, especialmente entre niños y niñas. Según explicó la especialista, el problema no está en un consumo ocasional, sino en los excesos que pueden instalar prácticas poco saludables desde edades tempranas.
En ese contexto, la académica recordó que Chile arrastra cifras preocupantes de sobrepeso y obesidad infantil, escenario que vuelve especialmente relevante la educación alimentaria en fechas donde el consumo de dulces aumenta. La señal, por tanto, no es prohibitiva, sino formativa: enseñar a disfrutar sin desbordes y a comprender que una celebración no necesita girar exclusivamente en torno a la comida.
La nutricionista advirtió, además, que una ingesta elevada de azúcar puede generar malestares gastrointestinales inmediatos, alterar hábitos alimentarios y, a largo plazo, aumentar factores de riesgo asociados a enfermedades como diabetes tipo 2 o problemas cardiovasculares. Desde esa perspectiva, insistió en la necesidad de reforzar una relación equilibrada con la alimentación desde la infancia.
Entre las recomendaciones entregadas, planteó que la Pascua puede resignificarse desde la experiencia familiar. Actividades como decorar huevos, organizar búsquedas con pequeñas sorpresas no comestibles, compartir juegos o realizar panoramas al aire libre aparecen como alternativas que mantienen el sentido lúdico de la fecha sin poner el foco absoluto en el chocolate.
La especialista también sugirió reemplazar parte de los dulces por pequeños juguetes, peluches o actividades recreativas, y abrir espacio a preparaciones caseras con ingredientes más saludables. De ese modo, explicó, se puede mantener la tradición sin reforzar hábitos que terminan afectando la salud de niños y niñas.
Más que una advertencia aislada, el llamado apunta a una discusión de fondo sobre cómo se construyen las celebraciones infantiles. En tiempos donde la obesidad y el sobrepeso forman parte de las principales alertas sanitarias, la Pascua aparece también como una oportunidad para enseñar moderación, equilibrio y una forma más consciente de vincularse con la alimentación.
