Autoridades chilenas reaccionaron con posturas divergentes frente a la captura de Nicolás Maduro tras la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, mientras crece la preocupación por el respeto al derecho internacional, la soberanía y el impacto regional del conflicto.
SANTIAGO DE CHILE — sábado, 03 de enero de 2026. La captura de Nicolás Maduro tras una ofensiva militar de Estados Unidos en Venezuela generó inmediatas reacciones en Chile y América Latina, abriendo un intenso debate político y diplomático en torno al futuro del país caribeño, el respeto a la soberanía de los Estados y las consecuencias regionales de la intervención extranjera.
La jornada de este sábado 3 de enero de 2026 estuvo marcada por una escalada de tensión internacional luego de que el gobierno de Estados Unidos confirmara la captura de Nicolás Maduro tras un ataque militar ejecutado durante la madrugada en Caracas y otras zonas estratégicas de Venezuela.
Desde la Región de Antofagasta, el gobernador Ricardo Díaz se refirió al hecho subrayando la necesidad de diferenciar justicia de venganza.
“Maduro era un dictador que infringió un grave daño a su patria y a Latinoamérica. Sin embargo, la justicia es distinta a la venganza”, afirmó la autoridad regional, agregando que espera “que se restablezca la democracia en Venezuela de la forma más pacífica y rápida posible”, considerando además el impacto que la situación tiene sobre la numerosa comunidad venezolana residente en la región.
En una postura diametralmente opuesta, el presidente electo José Antonio Kast calificó la detención de Maduro como “una gran noticia para la región”, asegurando que su permanencia en el poder “sostenida por un narcorégimen ilegítimo” provocó la migración forzada de millones de venezolanos y contribuyó a la expansión del narcotráfico y el crimen organizado en América Latina.
Kast sostuvo que “ahora comienza una tarea mayor”, llamando a los gobiernos de la región a coordinar el fin del régimen, facilitar el retorno seguro de los migrantes venezolanos y apoyar la recuperación democrática del país, enfatizando que “la democracia se defiende con convicción, coordinación y respeto irrestricto al Derecho Internacional”.
Desde La Moneda, el presidente Gabriel Boric adoptó una postura crítica frente a la intervención estadounidense, condenando la ofensiva militar y advirtiendo sobre sus implicancias globales.
“El respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados constituye una línea roja que no debe ser cruzada bajo ninguna circunstancia. Hoy es Venezuela, mañana podría ser cualquier otro país”, señaló el Mandatario, calificando la acción como “un precedente extremadamente peligroso” para la región.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos Donald Trump anunció que su gobierno asumirá de forma temporal la administración de Venezuela y el control de sus recursos petroleros, afirmando que se trata de un “nuevo comienzo” para el país. Las declaraciones generaron fuertes reacciones internacionales y llamados a la desescalada por parte de diversos gobiernos y organismos multilaterales.
Mientras desde Caracas el gobierno venezolano denunció una “agresión armada” y exigió pruebas de vida de Maduro, en Chile se registraron manifestaciones y celebraciones de parte de algunos sectores de la comunidad venezolana, especialmente en Santiago, en un contexto marcado por la incertidumbre diplomática y el impacto migratorio.
Hasta el cierre de esta edición, no existe confirmación independiente sobre el paradero de Nicolás Maduro ni un balance oficial de víctimas y daños. La situación continúa en desarrollo y mantiene en alerta a la región.
