En su primera visita oficial a la Región de Antofagasta, el Presidente José Antonio Kast encabezó reuniones con autoridades locales, destacó el peso económico de la zona y reforzó su agenda de seguridad y migración. Pero la jornada también abrió una controversia política: el alcalde Sacha Razmilic valoró el gesto como una señal potente de apoyo a la ciudad, mientras el gobernador Ricardo Díaz cuestionó no haber sido invitado al encuentro y llamó al Mandatario a practicar la unidad que predica.

Fabiola Geraldo, taltalina radicada en Chimbarongo, tras ser elegida reina de la ExpoMimbre 2026 en una votación popular impulsada por Chimbarongo Lindo Noticias.

ANTOFAGASTA — martes, 17 de marzo de 2026. Antofagasta recibió este martes una visita que, más allá de la agenda oficial, dejó una imagen política nítida. José Antonio Kast llegó a la región a menos de una semana de asumir la Presidencia, se reunió con la delegada presidencial Katherine López y con el alcalde Sacha Razmilic, y puso sobre la mesa seguridad, migración, desarrollo y producción minera. El gesto fue leído por el jefe comunal como una señal potente de respaldo a la ciudad. Pero al mismo tiempo, la ausencia del gobernador regional Ricardo Díaz en la cita convirtió la visita en algo más que una gira protocolar: también abrió un flanco sobre coordinación política y trato institucional en la región.

Una visita exprés, pero cargada de simbolismo

Kast aterrizó en Antofagasta cerca de las 8:00 de la mañana, en el marco de su primera visita oficial a la región. Fue recibido por la delegada presidencial regional, Katherine López, y luego se trasladó a la Delegación Presidencial Regional para sostener una reunión con autoridades. La jornada se enmarcó en una agenda concentrada en seguridad pública, migración y desarrollo, con posibilidad de revisión en terreno de zonas fronterizas, según reportó Diario de Antofagasta.

La visita se produjo, además, en continuidad con el despliegue del Ejecutivo en la macrozona norte y con el énfasis que el nuevo gobierno ha puesto en el control fronterizo y la seguridad regional. En ese contexto, Antofagasta apareció no solo como escala política, sino como territorio prioritario dentro del relato del Ejecutivo. Esa lectura fue reforzada por el propio Presidente durante sus actividades, al recordar el peso estratégico de la región en la economía nacional.

Razmilic: “una señal muy potente de respaldo”

Quien más capitalizó políticamente la visita fue el alcalde Sacha Razmilic. El jefe comunal valoró la presencia del Mandatario en Antofagasta tan temprano en su administración y aseguró que la llegada de Kast constituye “una señal muy potente de respaldo a Antofagasta, al norte y a las empresas locales”.

Razmilic también relevó la posibilidad de haber sostenido una conversación “sincera” y “profunda” con el Presidente y con la delegada Katherine López, en distintos ámbitos de colaboración. Su mensaje fue claro: el municipio quiere ser visto no como un actor secundario, sino como un brazo territorial capaz de ejecutar con rapidez y conocimiento local muchas de las medidas que el gobierno central pretende impulsar. En esa misma línea, afirmó que cuando municipio y gobierno trabajan por carriles separados, quien termina perdiendo es la ciudad.

Ese punto no es menor. Lo que plantea Razmilic es, en el fondo, una tesis de gobernabilidad local: que Antofagasta necesita alineación entre Estado central y poder comunal para evitar repetir ciclos de disputa política que terminan frenando gestión, inversión y capacidad de respuesta. Su lectura busca instalar la visita presidencial como un punto de inflexión favorable, más que como una parada de alto impacto mediático.

El otro mensaje de Kast: Antofagasta como motor económico

Durante su agenda en la ciudad, el Mandatario también visitó el Centro de Entrenamiento Industrial y Minero y destacó el rol de Antofagasta en la economía chilena. Kast remarcó que “se nos olvida que producimos un tercio del cobre a nivel mundial”, poniendo el acento en la centralidad de la región en la cadena minera y en su valor estratégico para el país.

En esa actividad, además, el Presidente vinculó el futuro regional no solo al cobre, sino también a la formación técnica, el autoempleo, la inteligencia artificial y las energías renovables. Ahí se aprecia una intención del Ejecutivo de no encasillar a Antofagasta únicamente como territorio de control fronterizo o seguridad, sino también como polo de crecimiento, innovación y capacitación. Aunque la bajada política más fuerte de la visita estuvo en el eje seguridad-migración, el discurso económico buscó ampliar el marco y recordar que el norte no solo contiene crisis: también produce riqueza y oportunidades.

La ausencia que desordenó la foto: Ricardo Díaz fuera de la reunión

Pero la visita no quedó encapsulada en el discurso oficial. La principal controversia del día llegó con la reacción del gobernador regional Ricardo Díaz, quien aseguró no haber asistido al encuentro con Kast porque no fue invitado. Díaz afirmó además que tampoco habrían sido convocados los consejeros regionales, ni siquiera los del Partido Republicano.

El gobernador cuestionó esa omisión en términos políticos y prácticos. Recordó que el Gobierno Regional ha invertido más de 40 mil millones de pesos en seguridad y reforzamiento del control fronterizo, y sostuvo que si el Presidente quiere cambios reales, debe trabajar también con los gobiernos subnacionales. Su crítica apunta al corazón del discurso presidencial sobre unidad: no basta invocarla; hay que practicarla institucionalmente.

Díaz incluso planteó que espera que su exclusión “haya sido un error y parte del aprendizaje”, una frase que combina ironía, advertencia y una puerta entreabierta. No rompe del todo, pero tampoco deja pasar el episodio. Su postura intenta instalar una idea incómoda para La Moneda: en materias como seguridad y migración, la región ya viene haciendo esfuerzos relevantes y no puede ser tratada como mera espectadora de decisiones tomadas desde el centro.

Una visita con dos lecturas

La jornada dejó, entonces, dos relatos conviviendo al mismo tiempo. El primero, el que levantó el alcalde Razmilic: el de una visita presidencial temprana, valiosa y cargada de respaldo político a la ciudad. El segundo, el que subrayó Ricardo Díaz: el de una oportunidad importante, sí, pero empañada por una exclusión que tensiona el discurso de coordinación institucional. Ambos relatos son verosímiles y ambos dicen algo sobre el momento político de la región.

En términos estrictos, Kast logró instalar sus temas y proyectar presencia territorial en una región clave para su agenda. Pero en términos políticos, también dejó una pregunta abierta: si el nuevo gobierno quiere construir gobernabilidad en el norte, ¿lo hará solo con delegados y alcaldes cercanos, o también con gobernadores regionales que tienen legitimidad electoral, presupuesto y peso territorial propio? Esa tensión no quedó resuelta en la visita; más bien, quedó expuesta.

La primera visita oficial de José Antonio Kast a Antofagasta sí dejó una señal potente, pero no una sola. Para Sacha Razmilic, fue una muestra clara de respaldo político a la ciudad y al norte. Para Ricardo Díaz, en cambio, fue una escena incompleta, contradictoria con el llamado presidencial a la unidad. Lo concreto es que Antofagasta volvió a quedar en el centro de la conversación nacional, esta vez como territorio estratégico, vitrina política y espacio de disputa institucional. Y si esa visita buscaba instalar una nueva etapa de coordinación, también dejó claro que esa coordinación no se va a dar por decreto: habrá que construirla.