Con 48 selecciones, 12 grupos y 104 partidos, el Mundial de Canadá, Estados Unidos y México ya tiene forma definitiva. Francia llega como líder del ranking FIFA, España y Argentina pisan fuerte, y el cuadro mezcla gigantes, regresos pesados y debutantes con hambre.

El Mundial 2026 ya tiene sus 12 grupos definidos y abrirá una nueva era con 48 selecciones, 104 partidos y una fase inicial más amplia.

ZÚRICH, SUIZA, miércoles 1 de abril de 2026.  El Mundial 2026 no será una Copa del Mundo más. Será la primera con 48 equipos, se jugará del 11 de junio al 19 de julio, tendrá 12 grupos de cuatro y abrirá una fase nueva: avanzarán los dos primeros de cada zona y también los ocho mejores terceros. Traducido al lenguaje de vestuario: ya no bastará con ser bueno; habrá que saber competir, calcular y sobrevivir.

En la foto previa, Francia llega como nuevo número uno del ranking FIFA; detrás aparecen España, Argentina, Inglaterra y Portugal. Más abajo, pero todavía en la mesa grande, asoman Brasil, Países Bajos, Marruecos, Bélgica y Alemania. Ese dato no decide partidos, pero sí marca jerarquías, tendencias y presiones.

Y el cuadro viene con historias de verdad: Cabo Verde, Curazao, Jordania y Uzbekistán jugarán su primer Mundial; RD Congo, Haití, Irak, Turquía, Suecia, Noruega, Escocia, Paraguay, Bosnia y República Checa vuelven a escena. Es decir: no solo hay favoritos; también hay selecciones que llegan con el hambre intacta de quienes tardaron demasiado en regresar.

Grupo A: México, Sudáfrica, Corea del Sur, República Checa

México abre en casa y eso pesa. No solo por localía: llega por encima de Estados Unidos en la última actualización del ranking FIFA y con la obligación histórica de no hacer un Mundial tímido delante de su gente. Pero el grupo no es un regalo. Corea del Sur es un cliente serio, República Checa vuelve con la dureza de una selección europea acostumbrada a competir sin maquillaje y Sudáfrica regresa al torneo después de haber sido anfitrión el 2010 con perfil de equipo incómodo. México debería pasar; pasearse es otra cosa.

Grupo B: Canadá, Bosnia y Herzegovina, Qatar, Suiza

Aquí hay un grupo de lectura engañosa. Canadá tendrá estadio, ruido y contexto, pero Suiza parece el bloque más estable de la zona. Bosnia y Herzegovina llega inflamada por haber eliminado a Italia en el repechaje y eso le da colmillo competitivo, mientras Qatar tiene menos nombre que otros, pero suficiente oficio reciente para no ser convidado de piedra. Grupo de detalle fino: nadie mete miedo, pero cualquiera te complica una noche.

Grupo C: Brasil, Marruecos, Haití, Escocia

Brasil sigue siendo Brasil, aunque ya no se lo mire con la vieja obediencia automática: hoy aparece sexto del ranking FIFA, no primero. Aun así, debería mandar. El gran morbo del grupo lo pone Marruecos, ya instalado entre los diez mejores del ranking y señalado además como uno de los equipos con mejor proyección competitiva previa al Mundial con su épica hazaña en Qatar 2022 donde se quedaron con el cuarto puesto. Escocia vuelve tras una larga ausencia y Haití regresa por primera vez desde 1974. No parece una zona para la sorpresa total, pero sí una donde el segundo puesto puede dejar cicatrices.

Grupo D: Estados Unidos, Paraguay, Australia, Turquía

Estados Unidos tiene sede, foco, mercado y obligación. Pero llega golpeado: perdió pie en el ranking y cayó por debajo de México tras sus derrotas ante Bélgica y Portugal. Eso convierte al local en favorito, sí, pero no en patrón absoluto. Paraguay vuelve al Mundial después de 2010 donde fue eliminada por el campeón de aquella edición en cuartos de final, Turquía regresa por primera vez desde 2002 donde quedó tercero, y Australia ya hizo costumbre eso de competir aunque nadie le ponga focos de entrada. Grupo bravo, de esos en que el anfitrión deberá demostrar más de lo que el cartel le regala.

Grupo E: Alemania, Curazao, Costa de Marfil, Ecuador

Alemania tiene la jerarquía y el ranking para encabezar el análisis, pero no le sobra paz: llega décima del mundo y con dudas defensivas marcadas en la antesala. Ecuador parece ese rival que nadie quiere en primera fase: intenso, físico, rápido, competitivo. Costa de Marfil ofrece músculo y recorrido africano, y Curazao, debutante absoluto, jugará sin el peso de la historia. Si Alemania se acomoda, manda; si se enreda, este grupo tiene cómo rasparle puntos.

Grupo F: Países Bajos, Japón, Suecia, Túnez

Aquí hay un grupo que huele a fútbol bien trabajado. Países Bajos llega séptimo del ranking y con jerarquía de sobra. Japón ya no es la sorpresa simpática de antaño: aparece entre las selecciones mejor valoradas en forma reciente y con una madurez táctica que obliga a tomarla en serio. Suecia, además, regresa de la mano de Graham Potter tras un repechaje que le devolvió autoestima, mientras Túnez mantiene esa costumbre de ser un rival áspero, poco glamoroso y muy competitivo. Grupo de laboratorio: poca estridencia, mucha seriedad.

Grupo G: Bélgica, Egipto, Irán, Nueva Zelanda

Bélgica sigue instalada en el lote alto del ranking, pero ya no transmite blindaje: incluso en los análisis previos aparece con potencia ofensiva y dudas en defensa. Egipto tiene oficio, Irán compite bien en este tipo de torneos y Nueva Zelanda llega desde Oceanía tras golear a Chile por 4-1 con menos cartel que el resto. Sobre el papel, Bélgica debería mandar y el segundo cupo parece una pelea cerrada entre africanos y asiáticos. No sería raro que aquí se clasifique uno por jerarquía y el otro por orden.

Grupo H: España, Cabo Verde, Arabia Saudita, Uruguay

España parte como favorita natural: es la número dos del mundo y una selección que juega a mandar. Pero el grupo tiene una trampa llamada Uruguay, que jamás se siente cómoda en el papel secundario. Arabia Saudita sabe cómo llevar el partido al barro y Cabo Verde, debutante absoluto, entra al Mundial sin lastre y con todo por ganar. Si España impone su fútbol, lidera; si no, esta puede ser una de esas zonas donde el calendario empieza a apretar antes de tiempo.

Grupo I: Francia, Senegal, Irak, Noruega

Si hay una zona que huele a navaja, es esta. Francia llega como líder del ranking FIFA y como favorita seria al título, pero Senegal aparece altísima en las valoraciones de forma previa al torneo. Noruega regresa por primera vez desde 1998 y lo hace con una generación que ya no puede esconderse detrás del “proyecto”. Irak, por su parte, vuelve al Mundial por primera vez desde 1986 después de quedarse con el último cupo. Hay grupos donde se compite; este se mastica.

Grupo J: Argentina, Argelia, Austria, Jordania

Argentina aterriza en Norteamérica como tercera del ranking y con el peso específico de un vigente campeón que sabe administrar los torneos largos. Detrás, el grupo ofrece una mezcla curiosa: Austria vuelve tras una larga ausencia, Argelia siempre tiene filo competitivo y Jordania jugará su primer Mundial. Sobre el papel, la Albiceleste debería dominar la zona; la gran pelea parece estar en quién se queda con el segundo boleto y quién araña un tercer lugar con vida.

Grupo K: Portugal, RD Congo, Uzbekistán, Colombia

Este es uno de los grupos más traicioneros del cuadro. Portugal con Cristiano Ronaldo y compañía llega quinto del ranking, pero Colombia tiene empaque para discutirle la cima. Uzbekistán debuta y RD Congo regresa al Mundial por primera vez desde 1974, lo que convierte al grupo en una mezcla de élite, hambre y desparpajo. Si Portugal y Colombia están a la altura de su jerarquía, deberían pasar. Si uno pestañea, aquí hay rivales para cobrar.

Grupo L: Inglaterra, Croacia, Ghana, Panamá

Inglaterra aparece cuarta del ranking FIFA y con plantilla para llegar muy lejos. Pero Croacia conserva ese gen competitivo que la convirtió en selección de torneo, no de calificativos. Ghana tiene el físico y el desorden bueno de los equipos que incomodan, mientras Panamá sabe perfectamente lo que significa jugar un Mundial en territorio de Concacaf. Grupo de viejo cuño: uno grande, uno peligrosísimo y dos selecciones con razones para creer.

El mapa que deja el sorteo

A simple vista, Francia, España, Argentina, Inglaterra y Portugal llegan con la chapa más limpia; Brasil sigue siendo candidato aunque ya no intimida por decreto; Marruecos, Senegal, Japón y Colombia entran en el lote de los capaces de romper el libreto; y los grupos I, K, H y F parecen los más incómodos de resolver. El Mundial 2026 amplió el número, sí, pero no rebajó la exigencia: más equipos no significa menos nivel; significa más ruido, más tensión y más historias esperando el primer error del favorito.