El procedimiento se desarrolló en el Aeropuerto Andrés Sabella luego de que se detectara un bolso abandonado en la terminal. Personal del GOPE descartó posteriormente la presencia de explosivos o sustancias peligrosas, permitiendo normalizar el funcionamiento del recinto.

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ANTOFAGASTA, miércoles 8 de abril de 2026. Un bolso abandonado al interior del Aeropuerto Andrés Sabella de Antofagasta activó este miércoles un amplio procedimiento de seguridad que obligó a restringir temporalmente los accesos al recinto y a aislar el área donde fue detectado el objeto. Tras la intervención de personal especializado del GOPE de Carabineros, las autoridades descartaron la presencia de explosivos o sustancias químicas, permitiendo la posterior normalización del terminal aéreo y de sus operaciones.

La emergencia se originó durante la mañana, luego de que personal del aeropuerto detectara un objeto sospechoso en la terminal, situación que activó de inmediato los protocolos de seguridad contemplados para este tipo de casos.

A partir de ello, la DGAC y Carabineros procedieron a aislar el sector comprometido y a restringir el ingreso de personas y pasajeros mientras se realizaban las diligencias especializadas. El procedimiento incluyó la intervención de efectivos de la Quinta Comisaría y del GOPE, unidad encargada de verificar la naturaleza del bolso y descartar cualquier riesgo para la seguridad pública.

Durante las primeras horas de la contingencia, las autoridades recomendaron a los pasajeros mantenerse informados a través de sus respectivas aerolíneas, debido a que la situación provocó restricciones operativas y alteraciones en el acceso normal al terminal. En paralelo, se hizo un llamado a la calma mientras se desarrollaba la revisión técnica del objeto abandonado.

Posteriormente, y una vez finalizado el trabajo especializado, Carabineros confirmó que el bolso no contenía explosivos ni sustancias químicas peligrosas, descartando así una amenaza real para el recinto. Con ello, el aeropuerto pudo retomar su funcionamiento normal y restablecer los accesos restringidos durante la emergencia.

El comandante Guillermo Moraga, subprefecto de los servicios de la Prefectura de Antofagasta, explicó durante el procedimiento que las medidas adoptadas respondían a un criterio estrictamente preventivo, enfatizando que se trataba de una situación que exigía actuar con prudencia mientras se descartaba cualquier escenario anómalo.

Aunque el resultado final permitió despejar la alarma, el episodio volvió a mostrar la sensibilidad operacional que existe en infraestructura crítica como los aeropuertos, donde la sola presencia de un objeto sospechoso obliga a activar protocolos rigurosos, aun cuando después se confirme que no existía un artefacto peligroso.

Más allá del desenlace, este tipo de procedimientos tiene un impacto inmediato en la dinámica del terminal, en el flujo de pasajeros y en la programación de vuelos, lo que explica la magnitud del despliegue y las restricciones aplicadas durante varias horas en el recinto aeroportuario de Antofagasta.

La situación quedó finalmente controlada sin reportes de personas lesionadas ni hallazgos de elementos explosivos, cerrando así una contingencia que durante parte de la jornada mantuvo en alerta a personal aeroportuario, policías y usuarios del terminal aéreo.

El procedimiento en el Aeropuerto Andrés Sabella terminó sin riesgos reales para la seguridad, pero volvió a evidenciar que en recintos estratégicos cualquier elemento sospechoso debe ser tratado con el máximo nivel de prevención. La rápida activación de protocolos permitió contener la situación, descartar el peligro y restablecer el funcionamiento normal del terminal.