Resultados preliminares de una investigación presentada por el Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Católica del Norte muestran cambios relevantes en los patrones delictivos registrados entre 2016 y 2025. El estudio advierte que el escenario regional no responde a un aumento o disminución uniforme de la delincuencia y expone una importante brecha entre victimización y percepción de inseguridad.
ANTOFAGASTA, domingo 27 de septiembre de 2026. Una disminución neta de 20% en los robos violentos y, en sentido contrario, un incremento de 31% en las lesiones y agresiones forman parte de las principales tendencias detectadas durante la última década en la Región de Antofagasta por una investigación del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Católica del Norte (IPP-UCN).
Los resultados preliminares corresponden al estudio “Patrones delictuales y capacidad institucional: desafíos para la gobernanza de la seguridad pública en la Región de Antofagasta”, presentado durante el XIII Directorio del Sistema de Información Territorial (SIT) Antofagasta.
La investigación analiza el período comprendido entre 2016 y 2025 y plantea que la evolución regional no puede explicarse simplemente como un aumento o una disminución general de los delitos.
Los antecedentes muestran, en cambio, transformaciones diferentes dependiendo del tipo de ilícito y del territorio analizado.
Homicidios y concentración territorial
Entre las tendencias identificadas, los homicidios consumados presentaron una alta incidencia durante el período 2022-2024 y una moderación durante 2025.
La investigación advierte, no obstante, una intensificación en sectores específicos de Tocopilla, Mejillones y Calama.
Los robos violentos, por su parte, presentan una concentración principalmente urbana en Antofagasta y Calama, mientras los delitos sexuales muestran una tendencia al alza distribuida en distintas comunas de la región.
El estudio también identifica una dinámica supracomunal relacionada con las infracciones a la Ley de Armas y los mercados ilícitos, conectando espacios urbanos, portuarios y fronterizos.
La brecha entre temor y victimización
Otro de los elementos analizados es la percepción ciudadana de inseguridad.
Según datos de la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC) 2025 recogidos en la presentación, el 86,2% de la población consultada percibió un aumento de la delincuencia en el país; el 80,6%, un incremento en su comuna; y el 53,2%, en su barrio.
Además, un 70,3% manifestó sentir temor al caminar solo durante la noche.
Los investigadores contrastan esos indicadores con la victimización directa por agresiones y lesiones en los hogares, situada en 0,9%, advirtiendo una brecha significativa entre la percepción de inseguridad y la ocurrencia efectiva de este tipo específico de delitos.
Las particularidades de Antofagasta
El diagnóstico también incorpora las características territoriales de la región.
Su condición de corredor logístico internacional, la presencia de puertos, pasos fronterizos y una alta movilidad vinculada con la minería forman parte de los elementos considerados para comprender las dinámicas criminales.
El análisis aborda además la migración. Según los antecedentes citados por la investigación, la población extranjera representa un 19,4% de la población regional de acuerdo con el Censo 2024.
El estudio enfatiza que metodológicamente debe diferenciarse la migración general de los fenómenos asociados al crimen organizado transnacional y descarta establecer automáticamente una relación causal directa entre migración y delincuencia.
Los resultados presentados son preliminares. Durante el encuentro participaron representantes de organismos públicos, privados y académicos, quienes entregaron observaciones y aportes al trabajo.
El director del IPP-UCN, Cristian Rodríguez Salas, planteó que los antecedentes apuntan a fortalecer la coordinación y las capacidades institucionales, junto con estrategias preventivas y de recuperación de espacios públicos en los sectores que presentan mayores necesidades de seguridad.
